En este espacio, dejaremos nuestros escritos personales, opiniones y nuestras recomendaciones de lectura para que todos puedan leerlas.
sábado, 24 de julio de 2010
Un cortometraje...
Resulta que un día cualquiera, en una conversación cotidiana una compañera me habló acerca de sus temores. Y profundizando el tema comentando anéctodas me paso el dato de este simpático cortometraje.
Me habló sobre el miedo a sentirse prisionera de un pequeñisimo espacio...
''En sus brazos'' [Parte II]
- ¡Javiera! ¡Es para ti! – Grito el Pablo, mi esposo.
- ¡Voy! – Cuando iba llegando me saco la lengua – Idiota, no mo…
Me congele por completo. De pronto mi cabeza retrocedió diez años en el tiempo e hizo que todos esos sentimientos de hace tanto que había ocultado en lo mas profundo de mi corazón para no volver a sufrir, salieran a flote repentinamente.
- Hola… - Dijo tímido – Ha pasado mucho tiempo…
- … - No era capaz de pronunciar nada.
- ¿Quieres pasar? – Dijo el Pablo – Por lo que veo, ustedes tienen mucho de que hablar.
- La verdad es que si – Dijo el Esteban – Aunque si ella no quiere, no tengo nada más que hacer aquí.
- Pasa…
El entro y los tres nos fuimos al living. El Pablo se fue a la cocina a ver la comida y fue en ese entonces cuando todo quedo claro para mí. El Esteban me quedo mirando y me dedico una gran sonrisa. Sus ojos se tornaron brillosos y húmedos.
- Hay algo importante que quería decirte. Pero antes, para salir de dudas, ¿Quién es el? – Dijo al borde del llanto, pero con una sonrisa de consideración.
- Es mi… esposo – No pude evitar bajar la mirada y sentir vergüenza. Mucha vergüenza.
- Lo supuse. Mira, yo… no vengo a decirte que yo sabia que esto seria para siempre, me refiero a nuestra separación. Tan solo quería verte una última vez…
- ¿Por qué por última vez? – Dije con temor.
- Porque… me hará daño verte con el y saber que podría ser yo pero por un error tonto te perdí.
- Esteban… lo siento.
- No tienes que pedirme perdón. Lo de nosotros se había terminado y tenias todo el derecho de conocer a otro hombre.
- ¡Esta listo el almuerzo! – Nos interrumpió el Pablo.
- ¿Te quedas a comer? – Le dije al Esteban.
- No, no puedo. Adiós y… gracias por recibirme.
- Adiós. – Dijo el Pablo.
Lo quede mirando a los ojos. Le rogué que se quedara, con la mirada claro. Al parecer el pudo entenderlo, pues me sonrió tiernamente.
- Creo que nos veremos otro día – Me dijo.
- Esta bien – Dije satisfecha.
Volvió a sonreír y se fue. De ahí en adelante no podía estar con el Pablo mucho rato. Me daba vergüenza mirarlo a los ojos, yo lo estaba engañando. Mis sentimientos le correspondían a otro hombre, y a pesar de que no había vuelto a ver al Esteban, sentía que lo engañaba.
Pasaron dos meses hasta que volví a saber del Esteban. Se estaba quedando en una casa que quedaba a veinte minutos de la mía. Un día en la noche el Pablo me preparo una cena muy especial. Yo no me sorprendí mayormente pues el solía hacer eso. Claro que aun no sabia cual era su objetivo.
- Hay algo muy, muy importante de lo que te quiero hablar. Así que lo diré rápido – Me dijo mientras nos terminábamos el postre.
- ¿Paso algo?
- Mira, tú sabes que te amo. De verdad te amo. Y estoy dispuesto a hacer lo que sea con tal de seas feliz.
- Pero si ya soy feliz.
- Si, pero no del todo. Mira, necesito que te subas al auto y vayas a la casa del Esteban a decirle lo que sientes por el.
- ¿¡Que!? – No podía creer lo que estaba escuchando. ¿El realmente se había dado cuenta de lo que sentía por el Esteban? - ¡No puedo hacer eso! Tú eres mi esposo y tengo que quedarme contigo.
- Por favor, estamos en el siglo XXI y existen los divorcios. Ahora se acepta que los sentimientos cambien. Yo te amo, y se que tu a mi. Pero ambos sabemos perfectamente que es el Esteban el hombre que te hará feliz.
- Quizás… ¿Estas seguro?
- ¡Claro! Lo he pensado mucho.
- ¿Seguro?
- ¡Si! Ahora tienes que irte.
Me pare de la mesa y me fui. No podía evitar sentirme mal por hacer esto, aunque el parecía tan seguro de lo que decía… No me demore nada en llegar a la casa del Esteban. Las luces estaban apagadas. Estuve apunto de tocar el timbre cuando me dio el ataque de pánico. ¿Qué me iba a decir? ¿Y si estaba con una mujer? ¿Y si lo interrumpía? ¡¡¿Qué hago?!!
Me subí al auto y me apoye en el manubrio. ¡Rayos! Sin querer toque la bocina. Volví a la puerta. El Esteban abrió la puerta con cara de sueño.
- ¿Qué pasa? – Dijo bostezando.
- Ho-hola… - Dije casi con un infarto.
- ¿Qué haces aquí tan tarde?
- Solo venia a verte. ¿Puedo pasar o… estas con alguien?
- No, pasa. Estoy solo.
El aire volvió a mí. Entre y puse mi bolso encima de la mesa. El me quedo mirando apoyado en la muralla.
- ¿A que viniste? – Me dijo – No creo que a tu ‘’esposo’’ le guste verte aquí con tu ex tan tarde.
- De hecho, el me dijo que viniera. – Dije sonriéndole.
- ¿Ah, si? ¿Por qué? – Dijo sorprendido.
- Solo quería que viniera.
- ¿Quieres vino?
- Está bien. – Saco dos copas y sirvió el vino. Me pasó una copa y me sonrió.
- ¿Quieres brindar por algo?
- Por el único hombre que me hará feliz de verdad.
- Si… por el Pablo.
- Me refería a ti.
- ¿Yo?
- Por nosotros.
Se notaba que el no entendía nada. Me senté y el se sentó a mi lado. Le sonreí y lo abrace. Levante mi cabeza, que en ese momento se encontraba en su cuello y lo bese tiernamente. Por primera vez en diez años mi alma estaba en completa paz y tranquilidad. Aquella persona por la que había nacido, volvía a mí. Lo amaba, lo amaba demasiado.
- Perdón… jamás debí haberte dejado. Debería haberme quedado contigo y afrontar el problema. Fui una cobarde.
- Yo no fui precisamente valiente. No me atreví a seguirte y hacer que te quedaras conmigo. Me daba miedo que te fueras de todas formas, y todos estos años viví con la duda de que hubiera pasado si te hubiese seguido…
- Pero yo hui. Fue toda mi culpa. No logre hacerte feliz.
- Puedes corregirlo ahora, hasta la muerte.
- No me equivocare otra vez, no podría perderte de nuevo y vivir para contarlo.
- Te amo.
- Te amo.
Volví a el por completo, al fin estaba entre sus brazos… en los brazos del ser mas hermoso y perfecto que he conocido. Lo amo, lo amo, lo amo. Y se que el a mi…
...
miércoles, 21 de julio de 2010
lunes, 12 de julio de 2010
''En sus brazos'' [Parte I]
Nunca hice nada que le pudiera llegar a molestar. No había nada que hacer. Ya me engaño, y aunque quisiera, no puedo retroceder el tiempo.
Estaba sentada, en una banca de aquella plaza donde todo había comenzado, lloraba mientras la gente pasaba a mi lado diciendo cosas como: ‘’Pobrecita, ¿Qué le habrá pasado?’’, pero como buenos seres humanos que eran, a los dos segundos ya estaban pensando en otra cosa. Si yo veo a una persona llorar en la calle, me acerco a ver si esta bien, eso es ser solidario. Pero el mundo hoy en da esta lleno de mierda y cosas que deberían desaparecer.
En fin, estaba ahí sentada cuando de pronto sentí que alguien ponía su mano sobre mi hombro. Mire a ver quien era.
- ¿Estás bien? – Me pregunto el chico que era un tanto singular por su manera de vestir.
- Si, no te preocupes. – Dije yo para que se fuera, aunque en realidad si necesitaba algo de compañía.
- ¿Segura? Yo no te veo muy bien.
- La verdad, acabo de enterarme algo que me dolió mucho, pero sobreviviré.
- Si necesitas compañía, o alguien con quien desahogarte… Tengo todo el día libre.
- No te quiero aburrir con mis problemas.
- ¿Y quien dice que me aburres? – Acerco sus manos a mi rostro y seco mis lagrimas – Eres una chica preciosa y es casi un crimen hacerte llorar así. ¿Quién fue? ¡Si quieres voy y le pego altiro!
- Reí – No… es solo que… mi novio me engaño.
- Déjame decirte que ese hico esta loco para hacerte algo así.
- Quizás…
- ¿Quieres un café? ¿O un helado, mejor?
- No tengo plata…
- Da lo mismo. Te estoy invitando.
- No quiero molestarte – Dije con vos insegura.
- ¡Claro que no me molestas! ¿Aceptas?
- Está bien. Necesito despejarme un poco de todas formas. Me llamo Javiera.
- Esteban.
Y así fue como lo conocí. El hizo que olvidara los problemas rápidamente. Era muy simpático y parecía muy interesado en lo que yo hablaba. Nos hicimos amigos. Estuvimos conversando todo el día, me parecía conocido pero no recordaba quien era. Luego me dijo que era el vocalista de una banda de screamo que se estaba haciendo conocida. Ambos teníamos 17 años cuando nos conocimos
Un año después de aquel encuentro casual, el Esteban se atrevió a decirme que le gustaba. Ese día perdimos nuestra virginidad juntos. Fue muy especial. Unos cuando meses después, el me propuso irme con el y con el resto de la banda durante su gira. Y así fue como comencé a viajar por el mundo.
Nuestra relación era muy buena. Aunque había algo que yo no le quería decir para no hacerlo sentir mal o algo, pero la verdad es que a veces yo me sentía muy sola. El casi siempre estaba en algún concierto, una sesión de fotos o en alguna entrevista. No tenía mucho tiempo para mí.
Con el tiempo nuestra relación se convirtió en una rutina y comencé a aburrirme. Pero lo amaba tanto que no era capaz de decirle siquiera una palabra, no podía dejarlo solo. ¡Era el amor de mi vida!
Un día les toco dar un concierto en Paris, por la gira para presentar su álbum más nuevo. Esa noche era nuestro aniversario. Cumplíamos dos años juntos, pero no se acordó…
- Esteban, ¿no vamos a hacer nada? – Dije desilusionada.
- ¿A que te refieres?
- Una cena, una fiesta o algo así. Dos años es harto y merece una celebración.
- ¿Dos a…? ¡Oh, si! Em… no se que prefieres tu.
- ¡¿Se te olvido?! ¡Esteban! ¡Es algo importante!
- Lo se, no se me olvido. Es solo que… con lo de la gira no tengo cabeza para nada. Tú sabes.
- Pero es nuestro aniversario. Esteban, soy tu polola, ¿lo recuerdas? Yo puedo entender que estés ocupado, pero solo te estoy pidiendo un día. Solo uno.
- Si, perdón. De verdad lo siento. ¿A dónde quieres ir?
- Ya no Esteban, ya la cagaste.
- Celebremos de otra forma entonces…
- ¡No! Es una noche especial para mí, y debería serlo para ti también, quiero algo más que simple sexo… ¿No te das cuenta de lo sola que me dejas siempre? Tenía la esperanza de que por una noche te olvidarías de tus obligaciones y te quedarías conmigo haciendo nada… tan solo juntos.
- ¿Por qué no me lo dijiste antes?
- No es algo que tenga que decir, deberías saberlo.
- Pero tú sabes lo distraído que soy, a veces necesito que me digas las cosas. Te amo ¿sabes?, y solo quiero verte feliz.
- Lo siento. Para la otra te lo diré…
- No me pidas perdón. No tienes por que… - Me abrazo y me beso en la frente, luego me miro a los ojos – Hagamos una cosa. Como esta noche no haremos nada, mañana te preparare algo lindo ¿bueno?
- Bueno…
Le sonreí y lo bese. Nos metimos en la cama y nos quedamos dormidos abrazados. Al otro temprano tenía una entrevista. Me despertó y me dijo que tenia que salir a alguna parte, porque cuando el volviera, yo no podía estar para que el pudiera preparar la sorpresa. Luego nos iríamos juntos al concierto y de vuelta me daría el regalo. Ese era el trato.
Pase toda la tarde recorriendo la ciudad. Por la calle veía fans de ellos y no podía evitar sonreír. Pasaban gritando emocionadas por el concierto. Claro que ellas no me conocían, con el Esteban siempre mantuvimos la relación en total secreto para que los periodistas no nos tomaran fotos comprometedoras, y también para que mi vida no se viera afectada.
Después de que termino el concierto, nos fuimos al Hotel. El me tenía los ojos tapados al entrar. Cuando por fin pude ver, sentí que mi corazón saltaba. Había una mesa puesta muy hermosa con una cena que se veía deliciosa. Había rosas y velas, era tan romántico.
- Te tengo un regalo… - Me dijo
- ¿Qué es?
- Toma… - Me dio una rosa roja.
- Gracias. Es hermosa.
- Pero hay otra cosa más…
- Ah, ¿si?
- Si. Javiera, quiero que nos casemos.
- ¡¿Q-Que?! – Abrí los ojos al máximo mientras el habría una pequeña cajita con un anillo dentro.
- ¿Aceptas? – Me dijo nervioso.
- Yo… ¡si! ¡Claro que si!
Puso la sonrisa más grande que tenia y me beso. Fue genial esa sensación. No fue como otros
besos, era especial. Al otro día me desperté un poco tarde, me gire hacia el lado del Esteban… no estaba. Todas esas ilusiones y sensaciones de la noche anterior desaparecieron. En su almohada había una carta.
''Lo siento. Surgió una emergencia y tuve que salir temprano. Nos vemos a la noche. Un beso. ¡¡Te amo!!''
PD: Llámame cuando lo leas :)
Me puse realmente triste ¿Cómo podía hacer eso? Solo le robaría un día ¿No se podía quedar conmigo? La verdad es que esas cosas ya me tenían harta. Eran la una de la tarde. Salí del Hotel a almorzar a algún lugar. Mientras que comía, me llamo el Esteban.
- Alo – Dije sin ganas.
- ¡Hola, preciosa! – Dijo emocionado - ¿Cómo estas?
- Bien. ¿Y tú?
- Bien ¿Segura que estas bien? Te escuchas un poco rara.
- No me pasa nada.
- ¡Cállate! Ah… perdón. No es a ti. El Bastián me esta molestando. Me tengo que ir ¡Te amo! Adiós.
- Adiós
Corté. Lo amaba, no lo niego. Pero necesito a alguien que tenga tiempo para mi. A la noche, a la hora del concierto, me fui al Estadio donde tocarían. Llegue y el Esteban enseguida se me avalanzó.
- ¡Hola! Llegas tarde. Ya manos a comenzar…
- Lo se. Solo… calculé mal mi tiempo.
- ¿Qué te pasa? En la tarde también estabas un poco rara.
- No es nada. Simplemente no es mi día.
- Bueno. Ya me voy ¡Te amo!
Le sonreí débilmente y se fue. De vuelta al Hotel no dije ni una sola palabra. Se notaba que algo me pasaba y que el estaba preocupado. Entramos en la habitación, pase directamente al baño. Ahí no me pude contener más y me puse a llorar. Abrí la puerta y salí corriendo a los brazos del Esteban.
- ¿Qué pasa? Dime.
- Hay algo que quiero decirte… - Llorando - … pero no se como.
- Puedes confiar en mí.
- Esteban… jamás creí que diría esto. Yo te amo y por lo mismo lo hago. Nuestra relación no esta bien desde hace tiempo y …
- No lo digas – Me interrumpió – Por favor no lo digas…
- Tengo que hacerlo. Esteban, es mejor que nos demos un tiempo.
- ¿Por qué? ¡¿Qué hice mal?!
- Nada. Tú me das todo lo que te es humanamente posible darme. El problema soy yo.
- ¿A que te refieres? ¿No estas conforme conmigo?
- Esteban, tu carrera absorbe casi todo tu tiempo, no es mucho el que me puedes dar a mí. Y yo necesito más que dos horas al día.
- ¡Tus sabias que iba a ser así! ¡Tú sabías que una relación conmigo era difícil!
- ¡Antes era diferente! Antes tu agenda no era tan apretada.
- Si ibas a terminar conmigo, ¿Por qué aceptaste casarte conmigo? Hasta ayer parecías feliz con nuestra relación. ¿Qué fue lo que te hizo cambiar de opinión tan rápido?
- Esta mañana… cuando no te ví a mi lado me decepcione. Creí que por una vez te quedarías conmigo, nunca lo haces. Durante la tarde pensé mucho en nosotros y llegue a la conclusión de que era mejor darnos un tiempo…
- No digas ‘’un tiempo’’. La gente siempre dice eso, pero en el fondo sabe que es para siempre. – Dijo triste, al borde del llanto.
- No, yo no te quiero lejos de mí para siempre. Solo es un tiempo. Una par de meses, quizás. Es solo para que ambos podamos pensar, ordenar nuestras prioridades.
- ¡Está bien! ¡Ándate! De todas formas ya se acabo, no vale la pena rogarte…
Eso me hizo sentí mal, muy mal. Me dejo claro que no me ama tanto como decía, pues si lo hiciera, haría lo imposible con tal de que me quedara.
Saque mi maleta y guarde mis cosas. El seguía sentado en la cama sin pronunciar una palabra. Lo quede mirando, tan solo un pensamiento rondaba en mi cabeza: ‘’Dime que me quede y lo haré…’’ Pero no dijo nada. Tome mis cosas y me fui llorando. Una vez en la calle, tome un taxi que me fuera a dejar al aeropuerto. Tome el primer avión que me llevara a casa.
sábado, 10 de julio de 2010
Pensar.

Es algo sencillo, es enredado, es divertido, es cansado, esta es la definición, según mí opinión, de “pensar”. Es una palabra tan solo compuesta por dos sílabas, seis letras, pero en cambio tiene tantos sinónimos, significados, tantas maneras de ser usado.
Cuando utilizo esta palabra, cuando hago esta acción, no paro, es difícil detenerse de pensar más cuando se trata de tu vida cotidiana o sobre alguna cosa que sea de tu importancia.
Pensar es fácil, lo malo es que lo haces solo...nadie más escucha tus pensamientos, a menos que tu los digas. A veces es bueno que no se escuchen, ya que existen razones, como cuando te imaginas a alguien o tratas mal a esa persona que te cae pésimo y te ríes solo. Pensar tiene sus ventajas y desventajas, pero es relajante y ayuda para reflexionar sobre la vida, sobre cosas...

Todo se volverá obscuro, las guerras civiles, el caos mundial, la falta de combustibles, la escases de agua, la anarquía. El respeto por la vida del otro se perderá, el derrumbe de la economía mundial, todo esto esta por venir.
Los virus, las plagas, las epidemias. Todo ardera quizás no en llamas pero si por motivos de problemas sociales. El rico no será mas rico, el pobre dejara de serlo, la palabra “diferencia social” se perderá, todos seremos iguales, todo volverá al inicio, a la nada.
Seremos seres indefensos, el más fuerte será el más débil. Quizás cuando eso pase y recién en ese instante apreciaremos lo que nunca apreciamos……. La vida.
Gong, Eric Lerner
El video es un cortometraje de Eric Lerner, con la canción Gong de Sigur Rós.
En sí no contiene una idea demasiado explícita pero hace reflexionar bastante sobre los sentimientos y cómo, en general, la gente reacciona ante distintas situaciones.
Es uno de mis videos no oficiales favoritos por la creatividad de la idea y las excelentes tomas que hay.
La mayor ventaja de que el corto no tenga una idea explícita es que al final cada persona puede sacar sus propias conclusiones respecto a lo que vio.
Crónica Deportiva
Al término de esta jornada futbolera viene lo malo, donde existe una polémica por los árbitros que deberían seguir arbitrando los siguientes cotejos de esta copa del mundo, ya que en algunos su rendimiento no fue el óptimo para este tipo de eventos. Por otra parte, el arbitro chileno Pablo Pozo no arbitrará el partido que se le había asignado por una lesión que tuvo en un entrenamiento que realizaba, si se mejora es posible que arbitre en segunda o tercera ronda, pero lo verá la FIFA más adelante.