lunes, 12 de julio de 2010

''En sus brazos'' [Parte I]

Estaba ahí sentada, viendo como mi vida se derrumbaba por una idiota que se cruzo en nuestro camino. Lo extrañaba, lo reconozco. Pero también lo odiaba profundamente. ¿Cómo me hizo eso? Yo me considero una buena polola.
Nunca hice nada que le pudiera llegar a molestar. No había nada que hacer. Ya me engaño, y aunque quisiera, no puedo retroceder el tiempo.

Estaba sentada, en una banca de aquella plaza donde todo había comenzado, lloraba mientras la gente pasaba a mi lado diciendo cosas como: ‘’Pobrecita, ¿Qué le habrá pasado?’’, pero como buenos seres humanos que eran, a los dos segundos ya estaban pensando en otra cosa. Si yo veo a una persona llorar en la calle, me acerco a ver si esta bien, eso es ser solidario. Pero el mundo hoy en da esta lleno de mierda y cosas que deberían desaparecer.
En fin, estaba ahí sentada cuando de pronto sentí que alguien ponía su mano sobre mi hombro. Mire a ver quien era.

- ¿Estás bien? – Me pregunto el chico que era un tanto singular por su manera de vestir.
- Si, no te preocupes. – Dije yo para que se fuera, aunque en realidad si necesitaba algo de compañía.
- ¿Segura? Yo no te veo muy bien.
- La verdad, acabo de enterarme algo que me dolió mucho, pero sobreviviré.
- Si necesitas compañía, o alguien con quien desahogarte… Tengo todo el día libre.
- No te quiero aburrir con mis problemas.
- ¿Y quien dice que me aburres? – Acerco sus manos a mi rostro y seco mis lagrimas – Eres una chica preciosa y es casi un crimen hacerte llorar así. ¿Quién fue? ¡Si quieres voy y le pego altiro!
- Reí – No… es solo que… mi novio me engaño.
- Déjame decirte que ese hico esta loco para hacerte algo así.
- Quizás…
- ¿Quieres un café? ¿O un helado, mejor?
- No tengo plata…
- Da lo mismo. Te estoy invitando.
- No quiero molestarte – Dije con vos insegura.
- ¡Claro que no me molestas! ¿Aceptas?
- Está bien. Necesito despejarme un poco de todas formas. Me llamo Javiera.
- Esteban.


Y así fue como lo conocí. El hizo que olvidara los problemas rápidamente. Era muy simpático y parecía muy interesado en lo que yo hablaba. Nos hicimos amigos. Estuvimos conversando todo el día, me parecía conocido pero no recordaba quien era. Luego me dijo que era el vocalista de una banda de screamo que se estaba haciendo conocida. Ambos teníamos 17 años cuando nos conocimos
Un año después de aquel encuentro casual, el Esteban se atrevió a decirme que le gustaba. Ese día perdimos nuestra virginidad juntos. Fue muy especial. Unos cuando meses después, el me propuso irme con el y con el resto de la banda durante su gira. Y así fue como comencé a viajar por el mundo.
Nuestra relación era muy buena. Aunque había algo que yo no le quería decir para no hacerlo sentir mal o algo, pero la verdad es que a veces yo me sentía muy sola. El casi siempre estaba en algún concierto, una sesión de fotos o en alguna entrevista. No tenía mucho tiempo para mí.
Con el tiempo nuestra relación se convirtió en una rutina y comencé a aburrirme. Pero lo amaba tanto que no era capaz de decirle siquiera una palabra, no podía dejarlo solo. ¡Era el amor de mi vida!
Un día les toco dar un concierto en Paris, por la gira para presentar su álbum más nuevo. Esa noche era nuestro aniversario. Cumplíamos dos años juntos, pero no se acordó…

- Esteban, ¿no vamos a hacer nada? – Dije desilusionada.
- ¿A que te refieres?
- Una cena, una fiesta o algo así. Dos años es harto y merece una celebración.
- ¿Dos a…? ¡Oh, si! Em… no se que prefieres tu.
- ¡¿Se te olvido?! ¡Esteban! ¡Es algo importante!
- Lo se, no se me olvido. Es solo que… con lo de la gira no tengo cabeza para nada. Tú sabes.
- Pero es nuestro aniversario. Esteban, soy tu polola, ¿lo recuerdas? Yo puedo entender que estés ocupado, pero solo te estoy pidiendo un día. Solo uno.
- Si, perdón. De verdad lo siento. ¿A dónde quieres ir?
- Ya no Esteban, ya la cagaste.
- Celebremos de otra forma entonces…
- ¡No! Es una noche especial para mí, y debería serlo para ti también, quiero algo más que simple sexo… ¿No te das cuenta de lo sola que me dejas siempre? Tenía la esperanza de que por una noche te olvidarías de tus obligaciones y te quedarías conmigo haciendo nada… tan solo juntos.
- ¿Por qué no me lo dijiste antes?
- No es algo que tenga que decir, deberías saberlo.
- Pero tú sabes lo distraído que soy, a veces necesito que me digas las cosas. Te amo ¿sabes?, y solo quiero verte feliz.
- Lo siento. Para la otra te lo diré…
- No me pidas perdón. No tienes por que… - Me abrazo y me beso en la frente, luego me miro a los ojos – Hagamos una cosa. Como esta noche no haremos nada, mañana te preparare algo lindo ¿bueno?
- Bueno…


Le sonreí y lo bese. Nos metimos en la cama y nos quedamos dormidos abrazados. Al otro temprano tenía una entrevista. Me despertó y me dijo que tenia que salir a alguna parte, porque cuando el volviera, yo no podía estar para que el pudiera preparar la sorpresa. Luego nos iríamos juntos al concierto y de vuelta me daría el regalo. Ese era el trato.
Pase toda la tarde recorriendo la ciudad. Por la calle veía fans de ellos y no podía evitar sonreír. Pasaban gritando emocionadas por el concierto. Claro que ellas no me conocían, con el Esteban siempre mantuvimos la relación en total secreto para que los periodistas no nos tomaran fotos comprometedoras, y también para que mi vida no se viera afectada.
Después de que termino el concierto, nos fuimos al Hotel. El me tenía los ojos tapados al entrar. Cuando por fin pude ver, sentí que mi corazón saltaba. Había una mesa puesta muy hermosa con una cena que se veía deliciosa. Había rosas y velas, era tan romántico.

- Te tengo un regalo… - Me dijo
- ¿Qué es?
- Toma… - Me dio una rosa roja.
- Gracias. Es hermosa.
- Pero hay otra cosa más…
- Ah, ¿si?
- Si. Javiera, quiero que nos casemos.
- ¡¿Q-Que?! – Abrí los ojos al máximo mientras el habría una pequeña cajita con un anillo dentro.
- ¿Aceptas? – Me dijo nervioso.
- Yo… ¡si! ¡Claro que si!


Puso la sonrisa más grande que tenia y me beso. Fue genial esa sensación. No fue como otros
besos, era especial. Al otro día me desperté un poco tarde, me gire hacia el lado del Esteban… no estaba. Todas esas ilusiones y sensaciones de la noche anterior desaparecieron. En su almohada había una carta.

''Lo siento. Surgió una emergencia y tuve que salir temprano. Nos vemos a la noche. Un beso. ¡¡Te amo!!''
PD: Llámame cuando lo leas :)


Me puse realmente triste ¿Cómo podía hacer eso? Solo le robaría un día ¿No se podía quedar conmigo? La verdad es que esas cosas ya me tenían harta. Eran la una de la tarde. Salí del Hotel a almorzar a algún lugar. Mientras que comía, me llamo el Esteban.

- Alo – Dije sin ganas.
- ¡Hola, preciosa! – Dijo emocionado - ¿Cómo estas?
- Bien. ¿Y tú?
- Bien ¿Segura que estas bien? Te escuchas un poco rara.
- No me pasa nada.
- ¡Cállate! Ah… perdón. No es a ti. El Bastián me esta molestando. Me tengo que ir ¡Te amo! Adiós.
- Adiós


Corté. Lo amaba, no lo niego. Pero necesito a alguien que tenga tiempo para mi. A la noche, a la hora del concierto, me fui al Estadio donde tocarían. Llegue y el Esteban enseguida se me avalanzó.

- ¡Hola! Llegas tarde. Ya manos a comenzar…
- Lo se. Solo… calculé mal mi tiempo.
- ¿Qué te pasa? En la tarde también estabas un poco rara.
- No es nada. Simplemente no es mi día.
- Bueno. Ya me voy ¡Te amo!


Le sonreí débilmente y se fue. De vuelta al Hotel no dije ni una sola palabra. Se notaba que algo me pasaba y que el estaba preocupado. Entramos en la habitación, pase directamente al baño. Ahí no me pude contener más y me puse a llorar. Abrí la puerta y salí corriendo a los brazos del Esteban.

- ¿Qué pasa? Dime.
- Hay algo que quiero decirte… - Llorando - … pero no se como.
- Puedes confiar en mí.
- Esteban… jamás creí que diría esto. Yo te amo y por lo mismo lo hago. Nuestra relación no esta bien desde hace tiempo y …
- No lo digas – Me interrumpió – Por favor no lo digas…
- Tengo que hacerlo. Esteban, es mejor que nos demos un tiempo.
- ¿Por qué? ¡¿Qué hice mal?!
- Nada. Tú me das todo lo que te es humanamente posible darme. El problema soy yo.
- ¿A que te refieres? ¿No estas conforme conmigo?
- Esteban, tu carrera absorbe casi todo tu tiempo, no es mucho el que me puedes dar a mí. Y yo necesito más que dos horas al día.
- ¡Tus sabias que iba a ser así! ¡Tú sabías que una relación conmigo era difícil!
- ¡Antes era diferente! Antes tu agenda no era tan apretada.
- Si ibas a terminar conmigo, ¿Por qué aceptaste casarte conmigo? Hasta ayer parecías feliz con nuestra relación. ¿Qué fue lo que te hizo cambiar de opinión tan rápido?
- Esta mañana… cuando no te ví a mi lado me decepcione. Creí que por una vez te quedarías conmigo, nunca lo haces. Durante la tarde pensé mucho en nosotros y llegue a la conclusión de que era mejor darnos un tiempo…
- No digas ‘’un tiempo’’. La gente siempre dice eso, pero en el fondo sabe que es para siempre. – Dijo triste, al borde del llanto.
- No, yo no te quiero lejos de mí para siempre. Solo es un tiempo. Una par de meses, quizás. Es solo para que ambos podamos pensar, ordenar nuestras prioridades.
- ¡Está bien! ¡Ándate! De todas formas ya se acabo, no vale la pena rogarte…


Eso me hizo sentí mal, muy mal. Me dejo claro que no me ama tanto como decía, pues si lo hiciera, haría lo imposible con tal de que me quedara.
Saque mi maleta y guarde mis cosas. El seguía sentado en la cama sin pronunciar una palabra. Lo quede mirando, tan solo un pensamiento rondaba en mi cabeza: ‘’Dime que me quede y lo haré…’’ Pero no dijo nada. Tome mis cosas y me fui llorando. Una vez en la calle, tome un taxi que me fuera a dejar al aeropuerto. Tome el primer avión que me llevara a casa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario