sábado, 24 de julio de 2010

''En sus brazos'' [Parte II]

No supe nada de el durante 10 años. Estuve hundida en una lenta agonía de dolor los primeros cuatro años, luego conocí un hombre que logro hacerme sonreír otra vez. Años después nos casamos. Era un día jueves por la tarde, estábamos preparando en almuerzo cuando sonó el timbre. El salio a abrir, me llamo.

- ¡Javiera! ¡Es para ti! – Grito el Pablo, mi esposo.
- ¡Voy! – Cuando iba llegando me saco la lengua – Idiota, no mo…
Me congele por completo. De pronto mi cabeza retrocedió diez años en el tiempo e hizo que todos esos sentimientos de hace tanto que había ocultado en lo mas profundo de mi corazón para no volver a sufrir, salieran a flote repentinamente.
- Hola… - Dijo tímido – Ha pasado mucho tiempo…
- … - No era capaz de pronunciar nada.
- ¿Quieres pasar? – Dijo el Pablo – Por lo que veo, ustedes tienen mucho de que hablar.
- La verdad es que si – Dijo el Esteban – Aunque si ella no quiere, no tengo nada más que hacer aquí.
- Pasa…

El entro y los tres nos fuimos al living. El Pablo se fue a la cocina a ver la comida y fue en ese entonces cuando todo quedo claro para mí. El Esteban me quedo mirando y me dedico una gran sonrisa. Sus ojos se tornaron brillosos y húmedos.

- Hay algo importante que quería decirte. Pero antes, para salir de dudas, ¿Quién es el? – Dijo al borde del llanto, pero con una sonrisa de consideración.
- Es mi… esposo – No pude evitar bajar la mirada y sentir vergüenza. Mucha vergüenza.
- Lo supuse. Mira, yo… no vengo a decirte que yo sabia que esto seria para siempre, me refiero a nuestra separación. Tan solo quería verte una última vez…
- ¿Por qué por última vez? – Dije con temor.
- Porque… me hará daño verte con el y saber que podría ser yo pero por un error tonto te perdí.
- Esteban… lo siento.
- No tienes que pedirme perdón. Lo de nosotros se había terminado y tenias todo el derecho de conocer a otro hombre.
- ¡Esta listo el almuerzo! – Nos interrumpió el Pablo.
- ¿Te quedas a comer? – Le dije al Esteban.
- No, no puedo. Adiós y… gracias por recibirme.
- Adiós. – Dijo el Pablo.

Lo quede mirando a los ojos. Le rogué que se quedara, con la mirada claro. Al parecer el pudo entenderlo, pues me sonrió tiernamente.

- Creo que nos veremos otro día – Me dijo.
- Esta bien – Dije satisfecha.

Volvió a sonreír y se fue. De ahí en adelante no podía estar con el Pablo mucho rato. Me daba vergüenza mirarlo a los ojos, yo lo estaba engañando. Mis sentimientos le correspondían a otro hombre, y a pesar de que no había vuelto a ver al Esteban, sentía que lo engañaba.
Pasaron dos meses hasta que volví a saber del Esteban. Se estaba quedando en una casa que quedaba a veinte minutos de la mía. Un día en la noche el Pablo me preparo una cena muy especial. Yo no me sorprendí mayormente pues el solía hacer eso. Claro que aun no sabia cual era su objetivo.

- Hay algo muy, muy importante de lo que te quiero hablar. Así que lo diré rápido – Me dijo mientras nos terminábamos el postre.
- ¿Paso algo?
- Mira, tú sabes que te amo. De verdad te amo. Y estoy dispuesto a hacer lo que sea con tal de seas feliz.
- Pero si ya soy feliz.
- Si, pero no del todo. Mira, necesito que te subas al auto y vayas a la casa del Esteban a decirle lo que sientes por el.
- ¿¡Que!? – No podía creer lo que estaba escuchando. ¿El realmente se había dado cuenta de lo que sentía por el Esteban? - ¡No puedo hacer eso! Tú eres mi esposo y tengo que quedarme contigo.
- Por favor, estamos en el siglo XXI y existen los divorcios. Ahora se acepta que los sentimientos cambien. Yo te amo, y se que tu a mi. Pero ambos sabemos perfectamente que es el Esteban el hombre que te hará feliz.
- Quizás… ¿Estas seguro?
- ¡Claro! Lo he pensado mucho.
- ¿Seguro?
- ¡Si! Ahora tienes que irte.

Me pare de la mesa y me fui. No podía evitar sentirme mal por hacer esto, aunque el parecía tan seguro de lo que decía… No me demore nada en llegar a la casa del Esteban. Las luces estaban apagadas. Estuve apunto de tocar el timbre cuando me dio el ataque de pánico. ¿Qué me iba a decir? ¿Y si estaba con una mujer? ¿Y si lo interrumpía? ¡¡¿Qué hago?!!
Me subí al auto y me apoye en el manubrio. ¡Rayos! Sin querer toque la bocina. Volví a la puerta. El Esteban abrió la puerta con cara de sueño.

- ¿Qué pasa? – Dijo bostezando.
- Ho-hola… - Dije casi con un infarto.
- ¿Qué haces aquí tan tarde?
- Solo venia a verte. ¿Puedo pasar o… estas con alguien?
- No, pasa. Estoy solo.

El aire volvió a mí. Entre y puse mi bolso encima de la mesa. El me quedo mirando apoyado en la muralla.

- ¿A que viniste? – Me dijo – No creo que a tu ‘’esposo’’ le guste verte aquí con tu ex tan tarde.
- De hecho, el me dijo que viniera. – Dije sonriéndole.
- ¿Ah, si? ¿Por qué? – Dijo sorprendido.
- Solo quería que viniera.
- ¿Quieres vino?
- Está bien. – Saco dos copas y sirvió el vino. Me pasó una copa y me sonrió.
- ¿Quieres brindar por algo?
- Por el único hombre que me hará feliz de verdad.
- Si… por el Pablo.
- Me refería a ti.
- ¿Yo?
- Por nosotros.

Se notaba que el no entendía nada. Me senté y el se sentó a mi lado. Le sonreí y lo abrace. Levante mi cabeza, que en ese momento se encontraba en su cuello y lo bese tiernamente. Por primera vez en diez años mi alma estaba en completa paz y tranquilidad. Aquella persona por la que había nacido, volvía a mí. Lo amaba, lo amaba demasiado.

- Perdón… jamás debí haberte dejado. Debería haberme quedado contigo y afrontar el problema. Fui una cobarde.
- Yo no fui precisamente valiente. No me atreví a seguirte y hacer que te quedaras conmigo. Me daba miedo que te fueras de todas formas, y todos estos años viví con la duda de que hubiera pasado si te hubiese seguido…
- Pero yo hui. Fue toda mi culpa. No logre hacerte feliz.
- Puedes corregirlo ahora, hasta la muerte.
- No me equivocare otra vez, no podría perderte de nuevo y vivir para contarlo.
- Te amo.
- Te amo.

Volví a el por completo, al fin estaba entre sus brazos… en los brazos del ser mas hermoso y perfecto que he conocido. Lo amo, lo amo, lo amo. Y se que el a mi…



...

2 comentarios:

  1. Está buena la historia,interesante,entretenida, cautivante, en especial para las personas enamoradas puesto que se hace más fácil ponerse en el lugar de la protagonista.
    Como sugerencia opino que los tiempos pasan demasiado pronto.Por ejemplo solo menciona que se caso y ya de pronto es un jueves cualquiera.
    En parte puede ser bueno porque sería una entrada en el blog pero a veces queda un vacío...
    Lo otro es que habría que suprimir el típico "El" antes de nombrar a los personajes.
    En ves de escribir "el Esteban"o "el Pablo" simplemente poner " Estabn fué a..." " Pablo dijo..."
    tal vez con eso podría mejorar un poco pero en general me agrada =)

    ResponderEliminar
  2. "En parte puede ser bueno porque sería una entrada Muy Larga en el blog pero a veces queda un vacío..."

    (Eso decía correctamente en el tercer párrafo)

    ResponderEliminar